fbpx

Me asusta, pero me gusta

El-Blog-de-Piosha

Cuando por uno u otro motivo no debes tener sexo es cuando más ganas te dan. ¿Por qué lo prohibido gustará tanto? Habría que entrar a hacer algún tipo de análisis, lo cierto es que cuando eres adolescente, el sexo prohibido es “no tener sexo”.

Los padres por su lado traumándote con las prohibiciones, enfocándose en la estimulación de la abstinencia en vez de brindarte la fuerza y determinación para tomar tus propias decisiones con la responsabilidad que conlleva tener sexo seguro en la adolescencia. Seguro para tu cuerpo y para tu espíritu.

Pasada la adolescencia, sueles acceder a los seductores príncipes azules, que de azules no tienen nada, con una técnica amatoria más pobre que el chavo, pero el hecho de que sea prohibido es lo que le da el toque afrodisiaco, la cosquillita de la culpa porque te pueden encontrar… en el baño de la universidad, o donde sea que llegue el llamado del amor juvenil.

Ya en tu vida adulta, la sexualidad se convierte en experiencia, pero muchas veces en rutina y es ahí donde comienzas a buscar situaciones que te recuerdan el condimento de lo prohibido. Muchas personas lo buscan en relaciones clandestinas, en la infidelidad, la sensación de que te pillen con el patas negras, el sustito te gusta tanto, que llevas tu vida al límite, arriesgándolo todo, solo por sentir ese algo…

En definitiva, es cosa de ver a los niños, cuando les dices que no, peor lo hacen, está en nuestra naturaleza, es por eso que digo ¡no al sexo antes del matrimonio, no al sexo en lugares público, no al sexo cuando estás con visitas y la casa es de madera, no al sexo cuando el médico te dice “no hagas actividad física”, no al sexo en la “cuarentena”! Porque mientras más te dicen que no lo puedes hacer, más quieres, porque te asusta, pero pucha que te gusta.

About the author

Paola Lagos, Directora Revista XDatos

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *